Entre que el barco de las 10:00 atraca y el de las 13:30 zarpa hay unas tres horas. Delos es grande y no hay sombra, así que conviene llevar una ruta en la cabeza. Esta es la que hacen las visitas guiadas, en orden.

Los leones de mármol que vigilan el lago sagrado son la imagen de Delos: fueron más, y los que se ven al aire libre son copias (los originales están en el museo, hoy cerrado). Al lado, el santuario de Apolo, la razón de ser de la isla, donde según el mito nació el dios. Es la parte llana y la primera que se ve desde el muelle.

Subiendo hacia el monte está el barrio residencial de la ciudad helenística, con las casas de Dionisio, de Cleopatra y de los delfines y sus mosaicos en el suelo, y el teatro antiguo tallado en la ladera. Es donde mejor se entiende que Delos fue una ciudad, no solo un santuario. Aquí es donde la visita guiada aporta más.

La colina que domina la isla, con el templo de Isis en la ladera y, arriba, la vista de todo el yacimiento, Rhenia y Mykonos. Se sube por escalones antiguos; con calor y sin sombra, cuenta media hora larga entre subir y bajar. Si vas con el barco de las tres horas, es lo primero que se sacrifica; si vas con el de la tarde, es donde estar al ponerse el sol.
Del muelle al santuario de Apolo y los leones (llano, media hora), luego el barrio del teatro y las casas (una hora), y con lo que quede, el monte Cinto o volver por el lago sagrado. Agua y gorra desde el barco. Y ojo al reloj: el barco de vuelta no espera y el siguiente es el de tu billete, no otro.